valores

Cantidad sobre calidad 

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Cualquier persona sensata que quiera aprender algo va siempre a las fuentes. Buscamos al que tiene conocimiento y en la medida de lo posible, experiencia.

Aunque evidentemente casos hay de todo tipo, si cuando tenemos una enfermedad buscamos el mejor médico –  o al menos que lo sea- o cuando queremos aprender buscamos el sitio que mejor nos pueda enseñar lo que queremos , por qué no hacemos eso mismo con todo.

No iríamos nunca a un cirujano sin título, por mucho que le guste la cirugía; ni aprenderíamos inglés con alguien que sólo hable francés, aunque le guste el inglés; no viajaríamos en avión con alguien que no sabe pilotar, aunque le gusten los aviones.

Si vemos esto tan evidente, por qué cuando queremos cambiar nuestro estilo de vida nos conformamos con cualquier cosa.

No me estoy refiriendo a cambiar las cortinas del salón, o a si queremos parecer modernos y nos volvemos hipsters, hablo de esta nueva  burbuja del healthy lifestyle. 

Ya sabemos que correr está de moda*, tanto, que hoy parece que hay que hacer maratones, ultras y vete a saber cuántas cosas más. Y correr, es fácil, o eso dicen. De hecho, tan fácil, que con sólo unos meses todos podemos dar consejos sobre cuándo y cómo entrenar,  qué comer, o qué zapatillas utilizar.

Qué necesitamos: sólo unos cientos de seguidores en una red social y hacerte muchas fotos. Si eres chica, en top -que se note lo bien que te queda, aunque no sea así- y si eres chico sin camiseta. Ah! Si eres chica, mejor corre con el pelo suelto, si eres una auténtica runner no se te enreda, ni sudas, eso es vulgar, lo que ocurre es que brillas.

Siguiendo con ello, fundamental que la foto/post/estado de Twitter o Facebook, vaya acompañada de algún mensaje, mientras más cursi mejor, y siempre con algún hagstag –ser posible en inglés-, que incluya palabras/expresiones que en muchas ocasiones justificarían la pena de cárcel para el que las escribe, pero que, por alguna extraña razón, mientras más cárcel merecen, más las adoptan.

 Y como correr es tan fácil, no te preocupes si malamente corres 10k o una media maratón, o si la terminas con el coche escoba, tú puedes. Te lo dirá alguien que lleva corriendo casi lo mismo que tú, y que tiene unas marcas que no abrirían ni el boletín de la junta de vecinos, pero que tiene un blog, o un ¡libro!. Sí, porque si hay algo tan fácil como correr es que te publiquen un libro. Siempre que cumplas las condiciones anteriores, eso sí, no necesariamente tienes que tener algo que aportar. Las editoriales te quieren y las marcas te darán ropa y zapatillas, te invitarán a eventos, aunque a los que verdaderamente tienen algo que contar tengan que pelear por marcas y campeonatos para alcanzar lo mismo.

El healty lifestyle tiene otra vertiente. Ya corres y vas al gimnasio, no por convicción, sino porque ellos, los fitboys and girls se hacen fotos en el gimnasio, no vas a ser tú menos, que ¡tú puedes!

Pero hay que avanzar, y empiezas a hacer Yoga, que también está de moda y es fundamental para correr, ¿quién no hace guerreros o saludos al sol cada día?!. Seguro que Usain Bolt los hace

Pero ¿qué es una vida sana si no prestamos atención a la alimentación?. No diferencio un hidrato complejo de otro que no lo es (no es que pida que sepan sobre enzimas), pero he visto en Instagram que hay que freír con aceite de coco, comer boniatos si voy a hacer cardio, y, regla de oro, hacer mugcakes de zanahoria, tortitas adornadas con fruta y poner semillas en las ensaladas. Esto último ya es nivel maestro, como comer quinoa**.

Y de todo esto, se aconseja.  Aunque no hayan pisado una clase de nutrición, ni nada  les acredita como entrenador, pero, eh! Que llevo mucho haciendo deporte y como bien, ¡voy a compartir mis conocimientos!, y hasta recomendar productos y pastillas.

El problema es que esta actividad tan fácil tiene repercusiones sobre tu salud. Pero nos da igual, porque alguien por cuya profesión no alcanza notoriedad ha visto que, cumpliendo ciertas condiciones, la alcanza gracias a su lifestyle. Y la fama es lo que importa, el trabajo bien hecho está sobrevalorado. Y nosotros lo aceptamos, apoyamos y promovemos.

Francamente, me parece estupendo que la gente consuma lo que le parezca,  pero el optar por lo fácil e inmediato, la falta de criterio para todo, el usar como criterio de elección la cantidad vs la calidad y el desprecio al aprendizaje y a los profesionales es lo que nos ha llevado a esto.

No es sólo un problema de este ámbito. Nos hemos acostumbrado al consumo de información fácil, rápida y ya bien digerida, a que nada nos suponga esfuerzo, a que todo esté tan a golpe de click, que cuando queremos conseguir algo buscamos lo mismo, despreciando el trabajo, el esfuerzo y la dedicación. En este caso, particularmente la de los que silenciosamente dedican su vida a ello y dejan que sea su trabajo y no su ruido social el que hable por ellos.

 

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* creo que parte de que no nos guste está precisamente  en ello, el gregarismo nos produce la reacción contraria.

** Confesión: como boniatos, uso semillas y aceite de coco y como quinoa. 

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Correr no es divertido, pero he decidido correr.

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Sí, lo confieso, no encuentro nada divertido correr. Para algunos he dicho una obviedad; para otros estaré cometiendo algo muy parecido al sacrilegio. Mirad si no las distintas RRSS, tantas caras sonrientes, tantos mensajes que parecen sugerir una felicidad orgásmica  tras correr… Pues no queridos, yo también corro y correr no es tan divertido*. De hecho, para terminar de alarmar a los que están a punto de dejar de leer, odio correr. Lo odio, lo odio mucho, y sí, pese a ello, corro.

Correr no me hace sentirme libre, no me hace sentirme bien, no me hace desconectar… para eso hago otras cosas, como leer. Me encanta leer, pero no correr.

Correr me hace sentirme débil, pequeña y vulnerable, por eso lo odio, pero también por eso corro.

Una de las cualidades que más detesto en la gente (y sé que está fatal decirlo, y mucho peor ponerlo por escrito) es la debilidad. No soporto a la gente débil, y ya si añadimos tibieza y falta de lealtad tenemos un trío de cualidades que considero detestable.

Mientras no se demuestre lo contrario no soy precisamente tibia (mejor lo fuera en muchas ocasiones) y entre mis innumerables defectos no está la falta de lealtad, pero correr me ha demostrado que sí está la debilidad. Y no lo soporto. Soy débil, ¡yo, que me creía fuerte! pamplinas, soy una débil.

Pero es que además, cuando corro no puedo controlar la situación, ella me controla a mí, para bien o para mal, no soy yo quien lleva las riendas, y… what a surprise, las riendas me gusta llevarlas a mí. Tranquilos, no soy una fanática controladora, de hecho, lo que hagáis los que estáis a mi alrededor -siempre que no me provoque ningún daño- generalmente me importa menos que nada, pero conmigo no soy así.

Claro, si unimos algo que me hace no controlar y además mostrarme a mí misma como alguien débil tenemos un perfecto cóctel explosivo. Pese a lo cual, sigo corriendo.

Lo hago precisamente porque si algo no te gusta lo tienes que cambiar. Y si algo te hace caer, te tienes que levantar y pelear más fuerte. Porque uno no se enfrenta a las adversidades huyendo. Los problemas, sean del tipo que sea, se afrontan. Da igual que hablemos de nuestra vida personal, profesional o de nuestras actividades de ocio. Lo más fácil para mí sería quedarme en casa pensando: hacedlo vosotros, que a no me aporta nada, y encima sufro… pero no lo hago. Me pongo las zapatillas y me motivo como nadie; vamos, ¡hasta el punto de que alguno ha llegado a pensar que me lo paso bien!. Muero de risa cuando me hacen esos comentarios, ¡qué poco me conocéis!

Yo he decidido que hoy, y mañana y pasado, saldré a correr. Porque no, no me es divertido, pero decido enfrentarme a la situación y controlarla, decido correr.

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* A ver, hay que entenderlo. Por supuesto no todo es sufrimiento, hay días que me gusta un poco; las pocas veces en que voy con alguien disfruto algo más;  el día que te has dejado los higadillos intentando no perder tu dignidad corriendo llegas a casa de buen humor….claro que sí, no todo es negativo, las famosas endorfinas también te atacan aunque no disfrutes al 100% de tu actividad, pero vamos… que eso que pregonan muchos, creeros la mitad!. Nunca nada es tan bonito.

Chirimoyas y hedonismo

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Quienes me conocen saben que mi cabeza hace extrañas asociaciones. Cosas aparentemente sin relación cobran de repente sentido para mí.

El otro día fui consciente de que hay personas que tienen “problemas” con las pepitas de las chirimoyas, sí, chirimoyas. No tengo conocimiento empírico, porque no soy consciente de haberlas comido nunca, aunque descuidad, lo soluciono en cuanto llegue a casa que tengo una para comprobar el grado de dificultad de comer chirimoyas con pepitas, y, en su caso, dar la razón a quién me ha hecho reparar en esto.

Quitar las pepitas a la fruta no es natural, nos pongamos como nos pongamos. Si vienen con pepitas es que son así, y lo aceptamos, lástima, es más incómoda y a veces hay que quitarlas, y hay menos fruta, qué le vamos a hacer. Es cierto que ya hay fruta sin pepitas, pero una sandía sin pepitas no es una sandía, es una sandía sin pepitas.

La razón por la que hoy vengo con esto, que no es más que una anécdota, es porque me hizo plantearme nuestra tendencia a lo fácil, a buscar siempre el placer inmediato y sin obstáculos[1].

Por falta de tiempo, por comodidad, por la facilidad para acceder a casi todo, o por un poco de cada, nuestra actual forma de vida se ha vuelto “fácil”. ¿Os habéis fijado alguna vez en la cantidad de cosas fáciles que nos “prometen?, ¿y en las cosas “sin esfuerzo”?. Mis favoritas de éstas son las de ponerse en forma o aprender un idioma… como si una u otra pudieran hacerse sin esfuerzo…  porque queridos, si aún pensáis que podéis poneros en forma o aprender chino de forma fácil y sin esfuerzo, aceptadlo, no lo vais a conseguir. Es duro darse cuenta de las cosas, pero estamos seguros de que lo podréis superar.

Pero siendo todos conscientes, porque en el fondo lo somos, que lo fácil tampoco merece la pena, lo aceptamos, porque queremos resultados inmediatos y sin esfuerzo. Queremos cosas rápidas y fáciles, sí, lo estoy criticando, pero yo también quiero cosas así, al menos muchas veces, ¡¿quién no?!

Queremos información inmediata, aprender sin estudiar, llegar sin buscar, lograr sin esforzarnos. Todos, en el fondo, queremos chirimoyas sin pepitas, porque nos gusta la fruta, pero no pequeños impedimentos para disfrutarla.


[1] Vaya por delante que aunque haya sido mi “fuente de inspiración” nada tiene que ver quién me sugirió el tema con una búsqueda constante del placer rechazando el esfuerzo, es justo lo contrario, alguien que conoce no sólo el placer que proporciona el esfuerzo, sino que sabe valorar esos pequeños avances que siempre van anejos a las metas complicadas.